Opinión

Las épocas espectaculares de la Seguridad Pública Federal

Los acontecimientos recientes también nos hablan de lo mal que están trabajando las instancias encargadas de la procuración de justicia

  • 10/02/2022
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En los días en que esto escribo, acontecimientos recientes me han hecho recordar los tiempos en que se llevaron a cabo detenciones espectaculares casi todos los días en nuestro país, había una carrera para tratar de demostrar que se estaban haciendo las cosas bien y que se estaban desarrollando actividades de investigación e inteligencia como nunca antes, todos los días éramos testigos de un show en los medios de comunicación donde se anunciaban decomisos de arsenales, aseguramientos de inmuebles, vehículos, equipos tácticos tipo militar de la delincuencia organizada, pero nada como los anuncios de detenciones de cabecillas de grupos delincuenciales o de personas investigadas por la comisión de delitos de alto impacto, de delitos a los que los mismos medios de comunicación se habían encargado de dar espectacularidad para, posteriormente anunciar con esa misma espectacularidad, o aún mayor, esas maravillosas detenciones de personajes de película con puestas en escena al más puro estilo hollywoodense.

Estoy hablando de los tiempos en que se declaró la guerra a la delincuencia y al crimen organizados por parte de la administración del Presidente Felipe Calderón, en una decisión que le produjo en el momento muchos adeptos y un gran reconocimiento internacional, fue un sexenio en el que se le dio todo a la Secretaría de Seguridad Pública Federal, literalmente era la dependencia de la administración federal que mayor presupuesto ejerció, se construyeron instalaciones de primer nivel, creció en número de efectivos como en ningún otro sexenio, se les dotó de equipamiento en materia de armamento, vehículos y tecnologías de información de una manera descomunal, adquirieron capacidades de investigación y de inteligencia como nunca, fue el tiempo en que también se habían disparado los secuestros, extorsiones y la mayoría de los delitos de alto impacto en una forma desproporcionada, la Policía Federal, después de haberse desmantelado la Agencia Federal de Investigación (AFI), tenía todo a su disposición, fueron los tiempos en que las autoridades federales veían siempre por encima del hombro a las autoridades estatales y municipales y se la pasaban señalando que no hacían la tarea que les correspondía, que no tenían capacidades, que todo lo hacía la federación, aunque parece que todo esto ha seguido igual hasta ahora.

Durante ese tiempo se conformó un equipo de trabajo en la Secretaría de Seguridad Pública Federal en donde todos eran personajes famosos, todos tenían reconocimientos nacionales e internacionales, eran presentados como héroes nacionales, tal como normalmente como sucede en cada administración y prácticamente en cualquiera de los tres niveles de gobierno en que al momento en que se está en el poder se tienen todos los reflectores y la atención, sobre todo cuando puedes vender bien lo que haces y los aparentes resultados que estás obteniendo, en esos tiempos hubo todo un andamiaje que contó con la colaboración de los medios de comunicación nacionales e internacionales, siempre dispuestos a aprovechar esa espectacularidad y vender información como si de pan caliente se tratase, y es que las cifras hablaban del número de aprehensiones de los principales líderes de las organizaciones criminales a quienes se les dio fama en la mayoría de los casos, se les mencionaba con alias peliculescos y, a veces, caricaturescos, en fin, se construyeron castillos en el aire con el tema de la seguridad nacional.

Lo que no se decía ni se ventilaba, por obvias razones, era que aún con todas esas acciones tan vistosas y llenas de una gran parafernalia, los índices delictivos seguían en aumento, la gran mayoría de los delitos comunes y también los de alto impacto siguieron al alza y cada vez había mayor descomposición en todos los aspectos relacionados con la seguridad pública, las grandes detenciones de grandes líderes de organizaciones criminales en realidad no era ningún tipo de resultado, no transformaba la realidad de la delincuencia y de la violencia en el país, por el contrario, entre más se daban esas detenciones, decomisos y aseguramientos, la delincuencia organizada crecía y seguía creciendo, no era suficiente que se detuviera a los líderes del momento porque en realidad las organizaciones a las que pertenecían obtenían un efecto de fortalecimiento, todo se centró en esas acciones y resultados aparentes, pero no había una estrategia encaminada a lograr un verdadero debilitamiento de las estructuras y de la administración de los grupos de la delincuencia organizada e incluso se dejó en el olvido la delincuencia común, todo era llenar los espacios con reflectores y continuar la carrera de las grandes acciones mediáticas.

La intención de hacer esta relatoría sencilla y somera de lo que ocurrió en ese capítulo de la vida nacional es para tratar de entender, una vez más, que no bastan acciones específicas para atender el tema de la seguridad, ni siquiera invertir ni gastar cantidades estratosféricas en estas tareas, si no se cuenta con una política criminal bien estructurada y definida con base en altos estándares internacionales adecuados a la realidad del lugar en que se apliquen y con una estrategia integral que incluya contar con las personas correctas que conformen un equipo multidisciplinario para atender cada uno de los múltiples factores que inciden en la seguridad y, especialmente, entender que no es la reacción ni el combate lo que puede resolver la situación si no se complementan con un proyecto también integral y bien definido que se ocupe primordial y prioritariamente de la prevención del delito y de las conductas antisociales con un enfoque de solución de problemas y conflictos en la comunidad, esos equipos deben empezar a formarse, si seguimos pretendiendo improvisar y apostar tener suerte en encontrar buenos perfiles para que se hagan cargo de nuestras corporaciones y de nuestras instituciones, no vamos a dejar de tener los mismos resultados.

Los acontecimientos recientes también nos hablan de lo mal que están trabajando las instancias encargadas de la procuración de justicia, específicamente porque tardan demasiado tiempo en lograr los resultados y no es sino hasta que han pasado muchos años que empiezan a darse detenciones y llevar a quienes investigan ante las autoridades jurisdiccionales, ello sin dejar de considerar que todo se sigue realizando con un recelo de la información y sin llevar a cabo acciones coordinadas que respeten a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno, siguen persiguiendo esa espectacularidad sin importar los daños colaterales, pero además sin recordar que los que actualmente capturan, quizá serán los capturados mañana en una carrera interminable que parece nunca tener fin.

RENÉ URRUTIA DE LA VEGA.

rurrutiav@urrutiaconsulting.com.mx

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