Opinión

El cuadro rojo de la Ibero León

El asesinato de Nadia, una joven de 23 años que estudiaba en la Universidad Iberoamericana León tiñó de rojo la comunidad educativa

  • 19/03/2020
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Nadia fue asesinada el 8 de marzo cuando iba rumbo a su casa en Salamanca. No puedo imaginar la intensidad del dolor de su padre, de su madre, de su hermana y de su prometido, cuando supieron esta terrible noticia.

Tenía 23 años y estudiaba en la Universidad Iberoamericana León; el asesinato suscitó una inmediata conmoción en la comunidad educativa. El martes 10 una mixtura de dolor, coraje, horror y rebeldía invadió los alreredores del cuadro rojo de la Ibero; este cuadro es una sencilla estructura metálica que se ha convertido en un elemento simbólico muy conocido y es referente universitario para reunirse. Y sí, esta vez sí se tiñó de roja sangre, pero también de papeles multicolores con frases de las y los estudiantes, muy sentidas e intelectualmente bien formuladas: 

Vivas libres y locas

Somos muchas y nos tenemos unas a otras

Marchamos por ti, Nadia

Nadia, ni una menos

Sigamos soñando

Somos mujeres de aulas, no de jaulas

Juntas libres y sin miedo

Dejen que sigamos soñando

Al sonoro rugir del amor

Nadia no volvió del paro

Calladita no me veo

No estamos todas

Tu voz todavía resuena

No es fallecimiento, es asesinato

Ni una estudiante menos

¿Dónde está Zamarripa?

Soy mujer

Te prefiero viva

Yo quiero vivir, no sobrevivir

Justicia para Nadia

Yo sí te creo

No era paz, era silencio

Born to be wild, no murderer

Si yo soy la siguiente, quiero ser la última

Hermana, esta es tu manada

Ni una más ni una menos, nos falta Nadia

La que quiera quemar, que queme

Somos es grito de las que ya no están

El silencio no es nuestro idioma

Vivas y libres

No volvimos todas, a diario siguen faltando diez

Ella como tú tenía sueños y metas

Perdón, porque tuvieron que faltar todas para darnos cuenta

Nadia, descansa guerrera

El día 8 que las mujeres gritan, hay más violencia

No morimos. Nos matan

De camino a casa quiero ser libre, no valiente

La culpa no era mía, ni como estaba ni como vestía

Ni Nadia, ni Nadie

Tu lucha es mi lucha

Búscame en las estrellas

Mi vida tiene valor, mi cuerpo no tiene precio

Pared limpia, pueblo mudo

Si un día no regreso, abracen a mi mamá

Cada letra, cada frase, cada elemento sentipensante contendido en estas palabras del estudiantado demanda una comprensión profunda de la tarea social y educativa que nos queda pendiente. Después de pertenecer a esta comunidad educativa durante 39 años, me queda resonando el tan vigente reto contenido en el Ideario del Sistema Universitario Jesuita: queremos promover “un pensamiento alternativo al hoy dominante, que se oponga a las corrientes e ideologías que deshumanizan, marginan en la pobreza a las mayorías, son contrarias a los derechos humanos, discriminan a la mujer, acrecientan las desigualdades, fomentan el secularismo radical y alienan mediante las lógicas del mercado y del consumismo”. De ese tamaño es la invitación y el asesinato de Nadia es un motivo muy poderoso para no perdernos en el camino.