Opinión

¿Mujeres primero?

La paridad alcanzada en el decreto y de manera incipiente en la realidad, se la debemos a todas las mujeres que estos días recordamos por su esfuerzo

  • 07/03/2022
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Las mujeres no fuimos la población elegida por la mayoría legislativa de Guanajuato para encabezar las listas llamadas plurinominales y llegar a ser Diputadas en el Congreso del Estado con un espacio preferente, como sí se hizo en otros estados en los procesos de 2015 y 2018 antes de la reforma constitucional de paridad en todo.

Ya casi es 8 de marzo. Me habría gustado darles en estos días esa noticia.

El título de esta columna podría perderse en las decenas de notas con motivo del Día Internacional de la Mujer, sobre las conmemoraciones atinadas o los festejos desatinados en los que se insiste -al parecer con buena voluntad- pero casi siempre con poca profundidad y conciencia sobre su significado.

La paridad alcanzada en el decreto y de manera incipiente en la realidad, se la debemos precisamente a todas las mujeres que estos días recordamos por su esfuerzo, su constancia y su tenacidad en medio de la adversidad a lo largo de la historia.

Reconocimiento y gratitud a sus marchas, pancartas, insultos públicos y desaires privados que nos dieron a otras la posibilidad de continuar su proyecto. Del derecho al voto a la paridad, vaya que han pasado años y sucesos.

Y es justo por eso, que sorprende que la mayoría legislativa de Guanajuato luego de una sola sentencia electoral todavía en vías de ejecución por sus alcances -y no luego de los muchos juicios que ganamos previamente las mujeres- proponga una reforma a la Ley Electoral de Guanajuato para que sean personas migrantes quienes encabecen las listas plurinominales en primer lugar, como un reconocimiento a sus aportaciones en remesas -lo que no constituye un principio de representación política-, y también con un requisito que parece desproporcionado constitucionalmente, pues les imponen la pertenencia a clubes formales de migrantes por un tiempo determinado.

No sobra decir que esto también hace suponer que no hablamos de cualquier migrante o binacional, sino específicamente alguien residente en Estados Unidos de América.

¿Está mal querer incluir a las personas migrantes y darles participación política en su Estado? No. De hecho, así lo dicta la reciente sentencia del expediente TEEG-JPDC-211/2021 propuesta por la magistrada Dolores López Loza, de la que al parecer surge esta propuesta como cumplimiento de esa resolución tomada por el Tribunal Estatal Electoral de Guanajuato.

Pero también como parte de ese cumplimiento, previamente el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato realizó un "Estudio para determinar la viabilidad de medidas afirmativas en favor de la comunidad migrante de Guanajuato radicada en el extranjero (...)" aprobado recientemente por la Comisión Temporal que para ese propósito instaló la autoridad administrativa, cuyos trabajos dirige la consejera electoral Sandra Prieto de León.

El documento es muy interesante. Pero en sus conclusiones y recomendaciones no dice que deba tomarse la medida que el Grupo Parlamentario de mayoría propone en el Congreso, ni señala la imposición de esos requisitos de membresía.

Lo que tampoco dice el documento -obvio por no estar obligado, pero que nosotras sí podemos decir-, es que no se consideró ni antes ni ahora a las mujeres en esa posición. A pesar de que la paridad no es ya una medida afirmativa sino un derecho constitucional para ocupar la mitad de los espacios de decisión pública, todavía necesitamos de otras medidas afirmativas para ser impulsadas a llegar a esos espacios de poder con poder real.

(Abro este paréntesis para decir que me resulta difícil pensar en alguna membresía de club a la que podría pretenderse que pertenezcamos las mujeres para ser aceptadas en las intenciones de la mayoría legislativa)

Pero no solo las mujeres somos población socialmente desfavorecida que requiere de medidas afirmativas para lograr un adelanto en el camino a la igualdad sustantiva.

¿Qué tal sería darle las primeras pluris a personas de la diversidad sexual y de género? ¿A qué club LGBTIQ+ deberían pertenecer?

Por qué no dar las primeras pluris a personas con discapacidad, que recientemente desde el Congreso del Estado también han sido incluidas en los discursos y visibilizadas a partir de puntos de acuerdo y campañas institucionales.

¿Y si damos las primeras pluris a personas indígenas, afromexicanas o racializadas?

Aunque mi tono en estas preguntas suene desafiante e irónico para intentar comprender la complejidad, es real que este debate tendrá que ser abordado de manera seria en el Legislativo. El Congreso de la Unión ya cuenta en su integración actual con representación política de las voces no mayoritarias, cuyas necesidades individuales, familiares y comunitarias deben ser atendidas.

Y tendrá que debatirse porque la revisión del proceso electoral tanto federal como estatal, se reflejará en reformas a la Ley también en los dos ámbitos, y tendrá que ser armónica para incluir las medidas afirmativas dictadas, esas normas que le dan aparente ventaja a algún grupo social para darle oportunidad de participación política a la que no ha tenido acceso.

¿Es entonces este el momento adecuado para reformar aquí en Guanajuato sin considerar las reformas que en cascada deberán ajustarse de manera concurrente desde el ámbito federal?

El punto aquí es cómo incluir a esta diversidad de grupos en riesgo de vulneración o discriminación para su participación política en un Congreso que se niega a legislar por el reconocimiento pleno de sus derechos.

Y ¿serán discriminados porque la iniciativa puesta a discusión les deja un margen secundario necesariamente? Sería bueno saber si en la propuesta hubo un test de proporcionalidad usado para tomar la decisión de privilegiar a unas personas por sobre otras, porque aquí hay una clarísima colisión de derechos constitucionales.

Es hora de tomarse en serio a las poblaciones desaventajadas y sus causas. Tal vez, la solución no esté en las listas de representación, sino en la ampliación de la distritación de mayoría con criterio poblacional. Otros Estados como Zacatecas o la propia Ciudad de México encontraron alternativas.

El tema ya está en la mesa parlamentaria. Seguramente se tornará en una discusión interesante para la sociedad guanajuatense. O quizá no. Porque también existe el mayoriteo y el cómodo traslado del costo político a los que voten en contra.

Yo anuncio mi voto a favor de la pluralidad, de la visibilidad, de la diversidad y del reconocimiento de todos los derechos para todas las personas.

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