Opinión

La diplomacia mexicana como moneda de cambio

No ha existido un solo gobierno federal, ya sea emanado del PRI, PAN y ahora MORENA, que utilice el Servicio Exterior Mexicano en "moneda de cambio"

  • 22/01/2022
  • Escuchar

Históricamente los mexicanos siempre hemos visto y percibido los puestos en la administración pública cómo grandes oportunidades de estar ahí trabajando, desde luego, con muy buenos sueldos y prestaciones de ley conforme al nivel del puesto que se tiene. También es cierto, no siempre los puestos en el "gobierno" cómo muchos los llaman, vienen acompañados de buenos sueldos. Sin embargo, quienes están ahí con un "hueso", es porque ellos quieren. Nadie los obliga.

¡Claro está! Que los puestos en la administración pública vienen acompañados de una gran responsabilidad jurídica, acorde a sus facultades y atribuciones. Pero también, dichos puestos deben ser acordes a una serie de estudios profesionales y experiencia comprobada para asumir una responsabilidad de tales magnitudes. No basta ser sólo amigo, compadre y hasta familiar del jefe, para acceder a un puesto público. La ciudadanía demanda cada día más, gente preparada, con experiencia y honradez para atender y enaltecer el servicio público.

Con el paso del tiempo, tristemente hemos visto la descomposición moral, ética y política de diversos funcionarios públicos federales, estatales y municipales, así como sus correspondientes partidos políticos que los llevan alcanzar esos puestos, para acomodar a gente sin la mínima formación académica, más aún, sin entrenamiento previo en la función pública. Hemos conocido verdaderos escándalos políticos en todos los niveles del gobierno, donde nombran a las amantes, peluqueras, choferes, personal de servicio domésticos, amigos y familiares diversos, a ocupar puestos de gran envergadura.

¡Y no pasa nada! Esa práctica tan perversa y corrupta sigue estando presente en el actual gobierno federal y por supuesto en todos los gobiernos estatales y municipales, emanados de todos los institutos políticos que alcanzaron el triunfo electoral en su momento y la oposición calla, al ver tan graves situaciones en la administración ya que el gobierno en turno los compra y ofrece cargos para sus compromisos personales y así todo mundo en silencio, ante la nula denuncia ciudadana y la enorme apatía social mexicana. Todo queda entre cuates.

Mientras "otra" ala o área de la administración pública federal, está sí, única y exclusiva del ámbito federal o nacional, la conocida diplomacia o técnicamente llamada, Servicio Exterior Mexicano (SEM) que a lo largo de su historia se ha profesionalizado  al grado de existir una auténtica  carrera universitaria y para ingresar, se necesita cubrir toda una amplia gama de conocimientos y requisitos para alcanzar un puesto en el exterior, los distintos gobiernos federales han convertido las representaciones diplomáticas en basureros y desechos de políticos venidos a menos, que hay que "acomodar".

No ha existido un solo gobierno federal, ya sea emanado del PRI, PAN y ahora MORENA, que utilice el Servicio Exterior Mexicano en "moneda de cambio" para pagar determinados favores electorales o políticos y acomodar a hombres y mujeres que no cumplen con los mínimos requisitos legales y administrativos para representar a México en el exterior. Para colmo, el actual gobierno que encabeza el presidente AMLO, sin rubor alguno, propone nombrar a acosadores y/o violadores.

Es inadmisible seguir callados los ciudadanos y ver cómo el presidente López Obrador y su gobierno, pervierten y prostituyen la política, sobre todo, denigran al pueblo de México con este tipo de nombramientos, que en nada enaltecen al país y mucho menos a los mexicanos.

¿No cree usted?

Dr. Carlos Díaz Abrego  

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.